1.- EL NACIMIENTO DE JESÚS

 

            El acontecimiento más importante de la historia es el nacimiento de Jesús: el Hijo de Dios hecho hombre para salvarnos.

 

            Este Misterio tuvo lugar en un lugar y en un tiempo concreto:

 

“Sucedió que por aquellos días salió un edicto de Cesar Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.” (Lc 2,1-7).

 

            Su nacimiento fue desconcertante para muchos, por la sencillez con que tuvo lugar. Sin embargo, este es el estilo de Dios. Antes había escogido y preparado a su Madre, la Virgen María. En ella destaca su humildad y su disponibilidad para cumplir la voluntad de Dios:

 

“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).

 

            Jesús no nació en un palacio, ni en una familia rica y poderosa, sino en un establo pobre. Los primeros testigos de su nacimiento fueron los pastores. Así, rodeado de pobreza y sencillez se manifiesta al mundo.

 

“SE ENCARNÓ”

 

El misterio central de Jesús es su “Encarnación”. ¿Qué quiere decir esto?.

El Hijo de Dios, Persona Divina con el Padre, infinito y eterno, “asumió una naturaleza humana para llevar a cabo nuestra salvación”.  Esto es lo que afirmamos cuando decimos que “se hizo hombre” por obra del Espíritu Santo en el seno de María Virgen.

Por eso Jesús es verdadero Dios (es el Hijo de Dios) y verdadero Hombre (nació de María).

 

2.- INFANCIA Y JUVENTUD DE JESÚS.

 

Los Evangelios no nos cuentan muchas  cosas de la infancia y juventud de Jesús. Sabemos que fue un muchacho semejante a los demás, aunque era el Hijo de Dios. La gente le llamaba “el hijo del carpintero”.

 

San Lucas resume así la vida oculta de Jesús: “Vivía con sus padres en Nazaret, donde crecía en sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2,39-40).

 

Jesús pasó la mayor parte de su vida en Nazaret. Trabajando, amando mucho a Dios y sirviendo a los hombres con el trabajo diario. Por fuera era un muchacho igual que los demás, pero en lo profundo de su corazón, Jesús vivía totalmente unido al Padre.

  

2.- LOS MISTERIOS DE LA VIDA DE JESUS.

 

Jesús anuncia la Buena Nueva y llama a sus apóstoles:

 

“Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: `El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva´” (Mc 1,14-15).

 

Jesús comienza a fundar el  Reino de Dios en el mundo llamando a sus primeros amigos. Los llama por su nombre para que vivan con Él. Día tras día les irá enseñando cómo es Dios y cómo debe vivir un hijo de Dios.

 

“Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: `Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres´ y ellos al instante dejando las redes le siguieron” (Mt 4,18-20).

 

Jesús hablaba a la gente del Reino de Dios. Les habla en parábolas donde nosotros podemos descubrir los tesoros del Reino de Dios. Hace milagros y cura a los enfermos para mostrar el amor de Dios.

 

+++ Lee y comenta: Mt 13,24-33.

 

Jesús era compasivo y misericordioso con los pobres y pecadores:

Jesús se ocupaba especialmente de los más pobres y necesitados, curó a muchos enfermos, todo el mundo quería estar con Él porque se sentían amados y acogidos en su presencia. Curaba a los enfermos consolaba a los tristes, alegraba a los pobres, amaba a los niños, y los pecadores se convertían porque Jesús derramaba la alegría y bondad de Dios.

 

+++ Si quieres puedes leer: Lc 7, 11-17;  Jn 5, 1-9.

 

 

¡Acércate a Jesús por María!

 

 APRENDE ESTA CANCIÓN A MARÍA:

 

Eres tan sencilla como luz de amanecer

eres tú  María fortaleza de mi fe.

Tú eres  flor, eres del Señor

te dejas acariciar por su amor.

 

Eres tan humilde como el vuelo de un gorrión,

eres tu María el regazo del amor

tu eres flor, eres del Señor,

te dejas acariciar por su amor.

 

Yo quiero estar

en las manos del Señor como tú

para amar

en las manos del Señor como tú

como tú, como tú.

 

Eres tan pequeña como el canto de mi voz

eres la grandeza de aquel que te modeló

tú eres flor, eres del Señor

te dejas acariciar por su amor.

 

Eres tan hermosa como el cielo, como el mar

eres tú María como el gozo de soñar

tu eres flor, eres del Señor

te dejas acariciar por su amor.