EL VIOLÍN DESAFINADO

 

Se cuenta que un hombre muy pobre se ganaba la vida con un viejo violín.

Cada día muy temprano se acercaba pesaroso al mismo rincón, de la misma plaza, de la misma ciudad.

Sacaba su destartalado violín, miraba a izquierda y derecha y comenzaba a tocar…

La gente al oírlo se reunía a su alrededor.

La verdad es que de aquel viejo violín sólo salían sonidos poco musicales.

Pero aún así, después de tocar, nuestro hombrecillo se quitaba la boina un tanto agujereada y la pasaba entre la concurrencia con la esperanza de que algún día se llenara de monedas.

Cierto día comenzó a tocar como solía, en el mismo rincón, de la misma plaza, de la misma ciudad.

Se reunió la gente, y salió lo de costumbre: unos ruidos más o menos armoniosos.

No daba para más ni el violín ni el violinista.

Y acertó a pasar por allí un famoso compositor y virtuoso del violín.

Curioso, se acercó también al grupo que escuchaba los ruidos de aquel violín.

Después de escuchar un rato pacientemente,

esperó a que el hombrecillo del violín desafinado terminara su pequeña actuación.

La gente ya se marchaba, y el célebre compositor, muy educadamente, se acercó y pidió prestado el instrumento. El hombrecillo, sorprendido, se lo dejó sin problemas.

El experto violinista valoró con una simple mirada las posibilidades de aquel artilugio, lo afinó, lo preparó... y tocó una pieza asombrosamente bella.

La gente, que ya estaba alejada del lugar, comenzó otra vez a reunirse entorno a la música, sobrecogida y entusiasmada: la melodía era realmente hermosa.

El mismo dueño estaba perplejo y lleno de asombro. Iba de un lado para otro diciendo: "¡Es mi violín...!, ¡es mi violín...!

Sí…, aquella melodía tan bella salía de su viejo violín.

Nuestro amigo, nunca pensó que aquellas pasadas cuerdas, que él cada día arañaba, encerraran tantas y tan bellas posibilidades. 

Reflexión

Los ruidos más estruendosos, y las melodías más bellas pueden salir del mismo violín, incluso del mismo viejo y destartalado violín. Todo depende de las manos que rasguen sus cuerdas.Al identificarnos con el hombre que intentaba ganarse la vida tocando su estropeado violín, nos darnos cuenta de cuántas veces no somos capaces de que de nuestra vida salga melodía y no ruido.¿Cuántas veces al pretender hacer el bien, hacemos el mal?A pesar de nuestras capacidades, talentos, habilidades…  a pesar de la intención y el deseó de hacer las cosas bien… ¿Cuántas veces todo sale mal, o al menos no todo lo bien que hubiéramos querido?¿Por qué al tocar la melodía de nuestra vida no escuchamos alegría y felicidad…?¿Por qué desafina a veces nuestra vida?¿Problema del violín o del violinista?El problema es que queremos ser violinistas, cuando solo somos violines… queremos ser el músico cuando sólo somos instrumentos…Si nosotros, que somos imperfectos, pretendemos sacar cosas perfectas, sólo saldrán cosas imperfectas.¿Cuál es el secreto entonces para que la melodía suene bien a pesar de la imperfección del instrumento?... Ponernos en manos de un buen músico, en manos de quien conoce bien el instrumento.¿Y quién conoce mejor al hombre que Dios?En las manos de Dios, ya no somos un viejo y torpe violín, o un instrumento desafinado…, somos el violín de Dios, el instrumento de Dios.Y eso lo cambia todo.Ya no importa la imperfección del instrumento. sino

la perfección del músico.

Él sabe bien nuestros defectos, Él conoce como nadie qué cuerdas tenemos desafinadas o rotas. Él no se asusta al ver la madera de la que estamos hechos... El sabe cómo hacernos sonar bien.No intentes ser músico, sé instrumento, instrumento de Dios.

Déjate rasgar y acariciar por quien sabe y puede hacerlo bien, por quien quiere sacar melodías hermosas de tu vida.

El instrumento es el mismo: imperfecto, débil, pecador, inseguro… pero en mansos sabias se convierte en fuerte, seguro, lleno de gracia.

Para sonar bien por tanto no importan tus muchas o pocas cualidades, tus grandes talentos o habilidades… lo importante es que lo poco o mucho que tengas se lo entregues a un músico tan habilidoso como Dios.

Él, como gran experto, sabrá sacar lo mejor de tu vida. El será capaz de sacar BIEN de donde solo parece que puede haber MAL, Él conseguirá grandes cosas, donde antes sólo había mediocridad, Él logrará sacar amor del egoísmo, esperanza de desilusión, gracia de pecado, felicidad de tristeza. Joven amigo, si lo que haces no te satisface, si tus acciones te dejan vacío, si tu vida no encuentra plenitud y felicidad, si no consigues que salga una melodía hermosa de tu vida… acércate a quien sabe  tocar de verdad, a quien sabe tocar con maestría.